Myriam

Los periodistas le dieron voz a las víctimas, pero con un obsesivo realce del sufrimiento. ¿Terminaban por revictimizar a quienes pretendían reivindicar? Al desear una narrativa alterna, pensé en la que Myriam Jimeno elaboró con sus exalumnos Ángela Castillo y Daniel Varela sobre los indígenas Nasa desplazados del alto Naya en abril de 2001, luego de la masacre que cometió el Bloque Calima comandado por Éver Veloza, alias HH.

Alcaraván

He pasado la noche casi en vela, con la imagen de mi amigo José Antonio Umaña en una clínica, con tubitos en los brazos y la nariz, respirando con dificultad. La mirada lejana. Espero que me haya oído cuando le agradecí su sentido del humor, pero en especial la tenacidad con la cual ha superado las dificultades que se le han presentado. “Por su fortaleza, usté siempre ha sido guía, Alcaraván compañero”, fue mi despedida.

Fundamentalismo y daño cultural

El 20 de noviembre de 2016, La Silla Vacía publicó un informe sobre la amenaza que se cierne sobre las parteras ancestrales del Afro-Pacífico sur. (Ver artículo). Diversas iglesias cristianas las consideran hechiceras y les prohíben su oficio, en contraste con el proceder del Ministerio de Cultura que lo incluyó dentro de los patrimonios inmateriales de la Nación.

Paz y arroz negro

hay un arroz que por su cáscara se apoda “negro”. Los científicos lo llaman Oryza glaberrima y fue domesticado hace 3.500 años a orillas del río Níger, en Malí, África occidental. Es muy resistente a las plagas y —a diferencia del asiático— se adapta a muchos climas y suelos, incluidos los más ácidos. Pero su interior es delicado y debe descascararse a mano, una técnica que como las de su cultivo es africana. La geógrafa Judith Carney ha demostrado que a lo largo del siglo XVIII, en Carolina del Sur (Estados Unidos), esa planta y la tecnología que le es propia permitió fundar plantaciones que alimentaban a la fuerza esclava cortera de caña en Barbados y otras islas caribeñas*.

Exofilia reiterada

El Gobierno Nacional insiste en la exofilia, aquella práctica perversa de discriminar a los pueblos étnicos en lo sociopolítico y, al mismo tiempo, acogerlos en lo cultural. Como lo señala César Rodríguez, el proceso de paz les está poniendo conejo, pese a los años de ser víctimas del conflicto armado, pero pioneros de reconciliación. Aún no están representados ni en el Tribunal Especial para la Paz, ni en la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no Repetición, ni en la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas.

Inferioridad troquelada

“Oiga dotoo”, exclama Alexandra Montoya, y Gustavo Gómez le responde: “¿qué pasó ahora?”, con un dejo de la aburrición que al parecer le producen los cuentos sobre la gente negra que ella dramatiza de tanto en tanto. “Es que no nos fue muy bien el fin de semana para la etnia —añade ella—, a unas 110 familias les tocó salir corriendo de la balacera que hay entre los bandidos del Eln y eso que están firmando la paz y otros grupos ilegales… estamos tan indefensos la población civil que no nos metan en ese entierro. Estamos en el Chocó, alto Baudó”.